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El Tarot habla el Lenguaje de los Pájaros*
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Mira el fuego que sale de la torre. Mira como se repite a lo largo de esta secuencia de tres cartas: la misma línea diagonal y azul desciende de la parte superior de la carta en La Torre a la parte media en Temperanza. El fuego deviene en agua. Luego desciende y se fractura en dos en La Estrella. El ritmo creado por esas tres cartas juntas habla de cómo aquello que sólo existe como un fuego intelectual debe hacerse líquido que pueda verterse sobre el mundo. “Manos a la obra” parece ser el mensaje.
¿Lo comprendes?
El Tarot de Marsella tiene una cualidad única: habla el lenguaje directo de las revelaciones. Cuando percibimos la esencia de sus imágenes más allá de su significado simbólico, esto es, como vibraciones, esas imágenes despiertan en nosotros el entendimiento de la intención original de sus autores. En ese instante la imaginería del Tarot de Marsella se transforma en música para nuestros ojos. Como toda música, esta nos mueve sin necesidad de palabras porque le habla directamente a nuestro inconsciente, dándonos un tipo de fuerza que viene de una certeza íntima. El Tarot de Marsella transforma el acto de mirar en una meditación. Tomando una licencia poética me gustaría sugerir que esto sucede por que el Tarot de Marsella habla el Lenguaje de los Pájaros.
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Podríamos definir el Lenguaje de los Pájaros como un sistema de codificación inventado por los trovadores de la época medieval para transmitir mensajes sin que estos fuesen detectados por las autoridades, si bien también es posible pensar que este lenguaje haya sido usado con fines meramente poéticos. Como lenguaje simbólico, el Lenguaje de los Pájaros se ha asociado a la alquimia. Se dice que el Lenguaje de los Pájaros puede haber sido inspirado por el sufismo, y algunos autores trazan el origen del término hasta “La conferencia de los pájaros”, escrita entre 1120 y 1157 por Farid Ud-Din Attar. Otros prefieren pensar que el término Lenguaje de los Pájaros viene del hecho de que, cuando los pájaros trinan sus melodías, escuchamos un sonido hermoso sin percatarnos de su significado. Otros más prefieren vincular al Lenguaje de los Pájaros con un lenguaje angélico, un lenguaje de revelaciones que provienen directamente de los cielos.
Parece haber dos concepciones del Lenguaje de los Pájaros. Una habla de un antiguo sistema de símbolos, mientras que la otra habla de una “forma de jugar con las palabras” propia de la lengua francesa. Aunque parezca tentador a algunos, no voy a proponer aquí que el Tarot de Marsella sea ese antiguo lenguaje simbólico. Por el contrario. Me interesa entender cómo esa “forma de jugar con las palabras” de los franceses puede trasladarse a imágenes, dándonos pistas respecto a cómo entender el mensaje que nuestros amigos, los autores anónimos del Tarot, ocultaron a simple vista. Varios autores de habla francesa han explorado la relación entre el Tarot de Marsella y el Lenguaje de los Pájaros, pero es mi sentir que la mayoría de ellos han pretendido ver relaciones demasiado literales allí: “La Maison Dieu se lee ‘Le Ame e son Dieu’, es decir ‘el alma y su Dios’ .” “El ave que la Emperatriz cobija se ve luego en el aire en El Mundo.” “El libro de la Papisa tiene 17 líneas y la carta 17 es la estrella, ¡que tiene un pájaro negro en el fondo!”... En lugar de esto me gustaría proponer una definición más amplia del Lenguaje de los Pájaros basada en imaginar que cada carta del Tarot es una letra de un alfabeto al que pueden aplicarse las mismas reglas con las que los franceses juegan con las palabras. Pero no pierdas tiempo tratando de hacer encajar cada carta con cada letra de la A a la Z. ¡Evita las jaulas! En lugar de ello, trata de percibir el principio que opera en la comparación.
Mira a las letras como formas y descubre sus relaciones. El alfabeto es un sistema cuyas partes individuales son claramente diferenciables, y sin embargo, pueden agruparse visualmente. La O contiene a la C y la G. La E contiene a la F, la I y la L. La M contiene a la W. La B contiene a la P y también a la F. La K parece hija de la X con la I. La I también tuvo una hija con la C: la D. Entender qué significan exactamente estas relaciones no es tan importante como percibirlas. Sin embargo, no podemos evitar preguntarnos: si la F es una E que perdió el piso, ¿se habrá vuelto más fantasiosa?
Aplica esta visión a las cartas. Mira cuáles contienen a cuáles. Detectar la repetición de detalles y agruparlos se transforma en un acto narrativo. Tal como sucede con las letras, en el Tarot de Marsella las formas y sus relaciones hablan.
Recuerda también que los alfabetos tienen consonantes y vocales. En Francés, que es el idioma "nativo" del Tarot de Marsella y también del Lenguaje de los Pájaros, una vocal se dice voyele, que suena igual a voit I elle, es decir, "lo veo." En el Tarot de Marsella hay unas cartas que nos hablan con tan sólo mirarlas. Son los arcanos mayores. También en Francés, las consonantes se llaman consonnes que puede precibirse como sonner avec, es decir "sonar con." Las consonantes amplían y reformulan el sonido de las vocales. En el Tarot de Marsella los arcanos menores nos ayudan a redefinir el mensaje visual de los arcanos mayores.
Mirar a uno o más arcanos menores juntos es como mirar tres consonantes juntas. Su imagen nos presenta un sonido impronunciable. Pero al colocar junto a ellos a un arcano mayor, podemos hablar. Si las consonantes forman el cuerpo de una palabra, las vocales la animan. No olvides que el Tarot es literalmente una juego que se crea al agregar 22 "triunfos" a una baraja. Es decir, al agregarle unas "vocales", un alma.
Estos principios nos permiten fabricarnos un sistema para transformar ritmos en mensajes. La manera en que describí las tres cartas al comienzo de este texto es un ejemplo de ese sistema. Exploremos otro:
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No importa cuántos significados simbólicos haya aprendido tu mente racional, al mirar estas cuatro cartas tu inconsciente sólo reparará en tres cosas: forma, color, y ritmo. En lugar de preguntarte “¿qué veo?”, pregúntate: “¿cómo se siente esto?” A la manera de los koan Zen, cada carta nos invita a aproximarla fuera de nuestros confines racionales. Una de las claves para entender el lenguaje de los pájaros es la homofonía. Puesto que varias palabras suenan igual, un sonido puede tener más de un significado, y puesto que los sonidos son formas, podemos esconder un mensaje en una palabra “a plena luz”.
Una característica importante de este código es el hecho de que ignora el significado simbólico de las palabras. Un adepto al Lenguaje de los Pájaros detectará un mensaje en las formas, los sonidos, y el ritmo, no en el significado cultural o etimológico del vocablo.
Apliquemos esta idea a nuestras imágenes. Entérate de que estás parado sobre un mundo que gira y entenderás el significado de La Rueda. Encorva tu espalda para arar la tierra y te vendrá el significado de la carta número 13. Camina derecho y sin parpadear y entenderás qué quiere decir El Loco. Deténte y acepta al cielo y escucharás la trompeta del ángel de El Juicio. Olvida que La Rueda fue un instrumento de tortura y mira cómo la estructura de la carta puede reducirse a un círculo. Olvida que el ángel de El Juicio invita a resucitar a los muertos y nota cómo está rodeado por una nube también circular. Mira alternativamente a La Rueda y El Juicio y notarás un movimiento ascendente. Un ritmo. Pero nuestra palabra está hecha de cuatro letras. La primera y la última le dan forma a su sonido. Las dos de en medio le dan profundidad. Olvida que La Muerte te sonríe y detecta en la curvatura de su espalda y el el borde inferior de su guadaña la curva del mismo círculo de La Rueda, que aquí comienza a abrirse. Esa espalda curva se endereza en la espalda de El Loco, cuyos ojos miran al ángel. ¡El sonido de esa palabra que vemos nos levanta!
Tendemos a creer que para que los sonidos tengan sentido debemos transformarlos en palabras, pero las palabras que usemos para comunicar el sentimiento que esas cuatro cartas nos producen no importa. Las palabras son sonidos que se transforman en sentimientos, y ese es precisamente el secreto del Lenguaje de los Pájaros: es impronunciable. Es un atajo entre el entendimiento racional y el conocimiento intuitivo que transforma las imágenes directamente en emociones. Un lenguaje más allá de las palabras.
Enrique Enriquez
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* Este texto sugiere una aproximación poética a la relación entre Tarot de Marsella y el lenguaje de los pájaros que no debe tomarse como verdad histórica, puesto que la verdadera relación entre ambos, si es que la hubo, podría no conocerse nunca. Es un trabajo en proceso que por razones de espacio y amplitud no puedo compartir del todo aquí.
Las imágenes que ves aquí corresponden al Tarot de Jean Dodal, restaurado por Jean-Claude Flornoy.
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